Antes de marcharme, me juró que sería mi amiga para siempre.
Esa noche no habló del pañuelo manchado de sangre.
Yo tampoco.
Al día siguiente, partí hacia la ciudad.
Y ella se fue con Dios.
No mintió.
Ahora me acompaña a todos lados.
Cuando quiero saber de ella, le hablo a la estrella más brillante.
menubar
martes, 24 de febrero de 2026
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